
La esencia de un ser PEDI Biológico, de la comunidad Blast, y una alta funcionaria del gobierno desempeñada como hiladora de realidades son la misma persona sin saberlo. La narrativa de una estrategia que entrelaza identidades, disuelve amores, revela verdades y misterios en 31 escenas, pondrá a prueba a Bastet.

Bastet se inclina con naturalidad, casi con ternura, pero algo la sorprende: al rozar con la réplica, descubre un detalle inesperado en sí misma.
Bigotes, finos y extraños, han brotado sin que lo notara. El conejo se incomoda; ella, en cambio, apenas comienza a intuir que algo nuevo y desconocido está despertando dentro de su cuerpo.

Bastet, otra hiladora más de la realidad, sabe que su aspecto no debía atravesar la red de control de la ciudad ni alterar el sueño de su huésped.
Pero lo hizo, al TEJER una experiencia que dejó huellas imposibles de ocultar.
Su sorpresa se desvaneció en una sola pregunta que la consumió entera:
¿Cuán fracturado está el tejido de esta realidad que mi cuerpo logró cruzarlo?
El poder se desmorona.

"Corona o cicatriz.
Todo depende de quién recuerde."
El conejo no entendió el pinchazo, solo la marca que brillaba en su frente.
Para él fue una corona, un reino.
Para Bastet, fue la prueba que nunca debió existir.
En la sombra, supo que cada pieza del juego acababa de moverse en su contra.

Los hiladores de realidad trabajan dentro de las antenas de transmisión del gobierno: campos infinitos de estructuras verticales que descansan en zonas controladas del océano.
Tras el perturbador intercambio, BASTET terminó su turno y comenzó el ascenso. Esta vez la subida era distinta. Intentaba que la presión del agua y lo TURBIO del ent
Los hiladores de realidad trabajan dentro de las antenas de transmisión del gobierno: campos infinitos de estructuras verticales que descansan en zonas controladas del océano.
Tras el perturbador intercambio, BASTET terminó su turno y comenzó el ascenso. Esta vez la subida era distinta. Intentaba que la presión del agua y lo TURBIO del entorno la limpiaran, que disolvieran la conexión. Que bastara con alejarse de su cubículo, el punto donde su memoria aún estaba enlazado al hecho imposible.
“Lo del trabajo debe quedar en el trabajo”, pensaba, mientras subía. “Todo debe quedarse atrás. Mañana traerá sus propias sorpresas. La superficie me ayudará a olvidar”.
Pero en su interior sabía que la red estaba en todas partes.
Y lo que había tejido en la profundidad ya no podía deshacerse.

—Te recuerdo! —susurró Ciervo a su amada.
Para BASTET, escuchar esa frase fue un golpe seco en la conciencia: la red se había fracturado. Su singularidad, aquella que trataba de olvidar, también había atravesado el sistema con él. Lo que su amor no pudo ocultar, ahora su cuerpo lo proclamaba.
Ciervo, de “imprevisto”, desarrolló cuernos; un
—Te recuerdo! —susurró Ciervo a su amada.
Para BASTET, escuchar esa frase fue un golpe seco en la conciencia: la red se había fracturado. Su singularidad, aquella que trataba de olvidar, también había atravesado el sistema con él. Lo que su amor no pudo ocultar, ahora su cuerpo lo proclamaba.
Ciervo, de “imprevisto”, desarrolló cuernos; un signo de desviación, una mutación imposible de disimular. En el mejor de los casos, pronto sería reescrito como ciudadano regular, un cuerpo listo para olvidar y ser habitado por otros hiladores. Sin derecho a replicar.
BASTET contuvo el aliento. Sin levantar sospechas, comprendió que este evento era la jugada del sistema.
LA RED se había movido primero.
Le tocaba a ella hacer su movimiento estratégico, y ya estaba en desventaja.

Aún en el área de recuperación, entre las otras hiladoras recién emergidas que esperaban su turno, las subordinadas a Bastet se acercaron con gestos de consuelo. Sus manos formaban signos de empatía y vacío, imitando lo que creían ver en su superior.
Todas habían presenciado la escena con el Ciervo de los cuernos —la despedida forzada, el
Aún en el área de recuperación, entre las otras hiladoras recién emergidas que esperaban su turno, las subordinadas a Bastet se acercaron con gestos de consuelo. Sus manos formaban signos de empatía y vacío, imitando lo que creían ver en su superior.
Todas habían presenciado la escena con el Ciervo de los cuernos —la despedida forzada, el corazón acabado de PERFORAR. Buscaban acercarse, quizá obtener algún favor.
La red registraba a una oficial absorta, inofensiva, mientras en su interior una estrategia de ruido cobraba forma:
—No está pasando nada. Estoy demasiado tensa.
Con más casos de anomalías como esta, mis bigotes no serán relevantes.
¿Qué debo hacer primero? ¿Encontrar más casos y exponerlos antes de que el mío llame la atención... o seguir con naturalidad, pero atenta?

A la salida del recinto de recuperación, en el muelle que conecta con la ciudad, se extendía un mercado de “Ensamblados Llenos” dedicados a comerciar sus cultivos del mar.
Los habitantes de la superficie acudían con frecuencia, pero nunca una hiladora.
La noticia de que una alta funcionaria visitaría el lugar cambió todo: el mercado fue ce
A la salida del recinto de recuperación, en el muelle que conecta con la ciudad, se extendía un mercado de “Ensamblados Llenos” dedicados a comerciar sus cultivos del mar.
Los habitantes de la superficie acudían con frecuencia, pero nunca una hiladora.
La noticia de que una alta funcionaria visitaría el lugar cambió todo: el mercado fue cerrado al público, los puestos se alinearon y los cultivos más frescos se apilaron en el centro, formando una ESTRELLA DE MAR —símbolo ritual de regeneración y obediencia.
Los ensamblados compactos, medianos y refinados se congregaron jubilosos; sabían que su "fluido" sería hoy ofrenda y espectáculo.
Cuando Bastet y sus subordinadas cruzaron el muelle, de los comerciantes unos elevaron sus manjares como plegarias y otros se inclinaron con sus extremidades hacia la arena. Las hiladoras sonrieron:
La sugerencia había cumplido su propósito.
Por un instante, el bullicio del mercado se volvió un único pulso, la distracción en la red.

El mercado golpeó a las visitantes con una marea de olores densos.
El hedor de los cultivos marinos anulaba cualquier intento de contemplación.
Los sentidos de una hiladora están diseñados para procesar miles de estímulos, pero siempre filtrados a través de los cuerpos de los habitantes; vivirlos directamente era un exceso insoportable.
Bast
El mercado golpeó a las visitantes con una marea de olores densos.
El hedor de los cultivos marinos anulaba cualquier intento de contemplación.
Los sentidos de una hiladora están diseñados para procesar miles de estímulos, pero siempre filtrados a través de los cuerpos de los habitantes; vivirlos directamente era un exceso insoportable.
Bastet, en cambio, lo disfrutaba.
Entre el bullicio, siguió el rastro de un diminuto ensamblado que no figuraba en la nómina oficial de vendedores. Su aroma, extraño y vivo, la desinhibió.
Separándose del grupo, alzó su nariz TEMERARIA, guiada por el instinto.
Las demás hiladoras la observaron en silencio: algunas confundidas, otras fascinadas.
Interpretaron su gesto como una señal de jerarquía, sin imaginar que Bastet no obedecía al protocolo, sino a una pulsión más profunda.
Mientras se adentraba entre los desperdicios del mercado, la red registró su desviación.
El archivo fue marcado con una etiqueta inusual: “Evento olfativo no replicable.”

Allí donde se tensan las cuerdas de las carpas que traen sombra y fresco al mercado, el aire circula con lentitud.
El sol termina de secar los desechos, fracturados tras muchos ciclos a la intemperie del muelle.
Bastet, seguida por un representante de los ensamblados refinados, se adentra en el lugar.
Acechando como una cazadora, no pierde d
Allí donde se tensan las cuerdas de las carpas que traen sombra y fresco al mercado, el aire circula con lentitud.
El sol termina de secar los desechos, fracturados tras muchos ciclos a la intemperie del muelle.
Bastet, seguida por un representante de los ensamblados refinados, se adentra en el lugar.
Acechando como una cazadora, no pierde de vista al diminuto ensamblado que huye entre los residuos.
El hedor es intenso. Bolsas con cultivos descompuestos, restos que aún palpitan bajo el calor.
Cuando el pequeño ensamblado se detiene, gira su rostro amorfo hacia ella.
Emite un gruyido —un sonido gutural, prearticulado, propio de los que aún no completan su forma.
Bastet, fuera de control, siente el impulso de responder. Pero se contiene, erguida, fingiendo calma.
El refinado la alcanza y murmura, casi reverente:
- Un fluido ancestral recorre nuestros cultivos.
Vive dentro de cada ensamblado lleno y nos da vida mientras somos sumergidos y amorfos.
No todos resisten lo PESADO de sus propios cuerpos al salir a la superficie.
Este pequeño fue el más longevo de su grupo; del resto solo quedaba uno, y pronto también se disolverá.
Venían hasta aquí al final… esperaban derretirse donde ahora usted está parada.
Bastet se tensó. Sentía bajo sus botas el espesor tibio de los fluidos recientes.
El refinado percibió su incomodidad y añadió con una sonrisa velada:
- No lo tome tan literalmente.
En la superficie estos fluidos ya no significan mucho.
Hubiera sido distinto en las profundidades.
Pero ahora que lo sabe… acéptelo como un obsequio ritual único.

“INTRUSIÓN DE FLUIDO”,
marcaba el sensor interno del cubículo de Bastet en la antena de transmisión.
Ella acababa de sumergirse para iniciar su ciclo de hilado de realidad, pero sabía que aquella alarma no era un error del sistema: había evitado barrer a propósito los restos del ensamblado amorfo que aún manchaban su bota.
El fluido era su
“INTRUSIÓN DE FLUIDO”,
marcaba el sensor interno del cubículo de Bastet en la antena de transmisión.
Ella acababa de sumergirse para iniciar su ciclo de hilado de realidad, pero sabía que aquella alarma no era un error del sistema: había evitado barrer a propósito los restos del ensamblado amorfo que aún manchaban su bota.
El fluido era su cuartada perfecta; camuflaba las señales biológicas que su propio cuerpo emitía y que los sensores del gobierno podían detectar. Mientras fingía limpiar, pensaba en dejar el cepillo dentro del cubículo, como una coartada para futuras alarmas.
Pero al hacerlo, el contacto con el agua transformó los residuos: la materia se agitó, vibró, y en segundos adoptó la textura viva de los cultivos del mercado.
—¿Así que tú eres el intruso? —susurró Bastet, observando al diminuto ensamblado que se tambaleaba sobre su pierna, emitiendo un suave gruyido amorfo.
Inestable pero curioso, el pequeño exploraba todo el interior del cubículo. Bastet, entre fascinada y cautelosa, decidió acogerlo junto a las reliquias que guardaba en secreto.
Mientras él gruyía, ella se preparaba para la inmersión, pensando:
“Así pasa, cuando pretendes BARRER las mejores partes de tu plan.”

Tras hilar varias realidades en busca de sí misma, la sincronización del cubículo de Bastet fue comprometida. Su entidad quedó en “periodo de estanco”, bloqueada, a la espera de re-conexión.
No era un fallo común, pero se volvió frecuente desde los incidentes que revelaron las identidades primarias de otros hiladores, como Ciervo.
En medio
Tras hilar varias realidades en busca de sí misma, la sincronización del cubículo de Bastet fue comprometida. Su entidad quedó en “periodo de estanco”, bloqueada, a la espera de re-conexión.
No era un fallo común, pero se volvió frecuente desde los incidentes que revelaron las identidades primarias de otros hiladores, como Ciervo.
En medio de la suspensión, una memoria la alcanzó: vio advertencias de que la sección profunda de su antena estaba en mantenimiento. Bastet aprovechó el momento para rastrear los ecos de su bigote en la red, cuando un algoritmo antiguo se adhirió a su entidad. Por primera vez, sintió temperatura dentro del espacio digital: un frío profundo que borraba datos desde el presente hacia el pasado, como si el tiempo se deshiciera línea por línea.
De pronto, su conciencia fue redirigida ciclos atrás —hilada dentro del cuerpo de un ensamblado lleno con forma de mantarraya. A través de él vio cómo su grupo hacia PICADURAS y perforaba las tuberías bajas de la antena con sus AGUIJONES, extrayendo el fluido vital del sistema. Bastet no podía intervenir, solo sentir lo que el huésped sentía: la densidad del océano, la presión de los cuerpos, el impulso ancestral de liberar lo que está encerrado.
Luego, los códigos se replegaron. El huésped la expulsó y la red restauró sus protocolos, hilando de nuevo hasta su ciclo actual.
Bastet despertó en su cubículo, el agua aun vibrando alrededor de ella.
-“No era mantenimiento... alguien liberaba lo que hay dentro de la antena.
¿Por qué la red me lo ocultó?
¿Y por qué mi huésped lideró el ataque?”

Fue necesario evacuar la parte superior de la antena porque el área de mantenimiento colapsó. Bastet sería reubicada, y el punto de acceso a su anomalía en la red quedaría comprometido.
Nadie recordaba el ataque de las mantarrayas: una memoria reescrita localmente, encubierta tras un “fortuito mantenimiento”. Otra jugada perfecta de la Re
Fue necesario evacuar la parte superior de la antena porque el área de mantenimiento colapsó. Bastet sería reubicada, y el punto de acceso a su anomalía en la red quedaría comprometido.
Nadie recordaba el ataque de las mantarrayas: una memoria reescrita localmente, encubierta tras un “fortuito mantenimiento”. Otra jugada perfecta de la Red.
El daño era mayor; las estructuras no aguantaron.
Esto está reescribiendo también el archivo de mi real identidad —pensó— desgarrando su registro en diferentes niveles. Primero expone casos similares (como el de Ciervo), opacando la singularidad del hecho… y ahora hace trizas el punto de acceso (con el ataque de las mantarrayas).
¿Cuál será el próximo movimiento?




Con un considerable aumento de la guardia de seguridad, el grupo de hiladoras —con Bastet al frente— fue evacuado hacia una extensión del centro de la ciudad.
Una nueva área controlada por la Red, declarada zona de trabajo del gobierno; solo transitada por pobladores mientras fueran huéspedes de hiladores.
Bastet se detuvo junto a una fuent
Con un considerable aumento de la guardia de seguridad, el grupo de hiladoras —con Bastet al frente— fue evacuado hacia una extensión del centro de la ciudad.
Una nueva área controlada por la Red, declarada zona de trabajo del gobierno; solo transitada por pobladores mientras fueran huéspedes de hiladores.
Bastet se detuvo junto a una fuente cubierta de arena. Aún quedaban copas, botellas, envases del pasado reciente.
Era una de las locaciones clausuradas tras la contaminación sufrida por algunos hiladores… en particular, Ciervo.
Absorta en su meditación, Bastet tocaba los envases intentando revivir la última vez que compartieron.
Simuló BEBER con él.
Su cuerpo se relajó y su respiración cedió.
La hiladora que la seguía de cerca escuchó algo que no debía:
un ronroneo proveniente de Bastet, una vibración felina, propia de los seres PEDI, no de una restauradora reinsertada.
Eso no debía escucharse. Eso no debía existir.
Al intentar acercarse por detrás para asegurarse, tropezó con botellas rotas.
Bastet se tensó. El ronroneo desapareció.
Con un tono cómplice, la voz de la subordinada se deslizó sobre su espalda:
—Sigue fingiendo que eres Bastet. Nadie más te escuchó.

En los archivos del gobierno, mientras asignaba las rutinas de sus subordinadas, Bastet fue mucho más allá.
Accedió a las grabaciones del ciclo uno de su “anomalía”.
Aún no estaba restringida —una buena señal—, aunque clasificada como: Error verificable / En espera.
El holograma mostraba a su huésped: la madre conejo.
En el justo momento en q
En los archivos del gobierno, mientras asignaba las rutinas de sus subordinadas, Bastet fue mucho más allá.
Accedió a las grabaciones del ciclo uno de su “anomalía”.
Aún no estaba restringida —una buena señal—, aunque clasificada como: Error verificable / En espera.
El holograma mostraba a su huésped: la madre conejo.
En el justo momento en que besaba la frente del pequeño, el archivo se detenía.
Una vez que Bastet devolvía el control al huésped, el menor y otro presente eran habitados simultáneamente por un mismo hilador.
Eso era imposible.
Eso era prohibido.
Cuadro a cuadro, Bastet avanzó el registro.
Cuando sus bigotes traspasaron la escena, la red vibró.
El temblor alertó a varios presentes: el vendedor de BAÚL y un andrajoso.
Los reconoció como testigos directos, fragmentos vivos de una realidad que no debía existir.
Por primera vez, sintió una cola emerger bajo su piel, presionando los conectores de su espalda como si quisiera desconectarla.
“Demasiado silencio —pensó—, me he detenido más de lo normal en este archivo inconcluso…
como si ver esto fuera el plan de alguien más.”

Una de las rutinas del gobierno en la superficie era llamada los recolectores de habitantes.
Consistía en registrar las zonas recientemente deshabitadas y los cuerpos encontrados, para luego, tras un mantenimiento básico, reinsertarlos en áreas activas.
Bastet se ofreció como voluntaria, con sus subordinadas, para apoyar en la recolección.
C
Una de las rutinas del gobierno en la superficie era llamada los recolectores de habitantes.
Consistía en registrar las zonas recientemente deshabitadas y los cuerpos encontrados, para luego, tras un mantenimiento básico, reinsertarlos en áreas activas.
Bastet se ofreció como voluntaria, con sus subordinadas, para apoyar en la recolección.
Cuando llegó a la plaza del vendedor de baúles, entre las dunas de arena que cubrían el suelo, encontró el cuerpo del ANDRAJOSO, como si la esperara para darle un mensaje antes de erosionarse por completo.
Pero lo halló inquietantemente vacío: una réplica con capacidades formidables, vaciada de su esencia.
Un leve murmullo provenía de él:
—Esta es mi corona, repite después de mí... esta es mi corona...
La voz la hizo dudar.
Era su voz, pero más armónica, casi una melodía.
Se apresuró a destaparlo y, bajo la capucha, halló un audífono con forma de orejas felinas, reminiscente de los artefactos humanos.
Su voz seguía repitiéndose:
—Esta es mi corona, repite después de mí.
La fascinación por rescatar aquella pieza la adormeció.
No notó el fluido del ser PEDI que unía el cuerpo al objeto.
Adoptando una postura instintiva —felina, concentrada—, extrajo el audífono del cuerpo inerte.
Al ponérselo, el enlace se DESHILACHÓ y el audio cesó.
Entonces comprendió, con un escalofrío:
el fluido pertenecía a un ser PEDI comunicador.
Y debía estar cerca.
Demasiado cerca.
Oculto incluso para la red.

No había tiempo que perder. Desde el centro de conexión a la red, Bastet hilaba realidades como parte de su rutina.
Inquieta por saber que su caso estaba en revisión, no percibió la interferencia que su acompañante, el ensamblado amorfo, generaba al conectar su puerto dorsal.
Durante un instante, su identidad se volvió difusa: parecía ser
No había tiempo que perder. Desde el centro de conexión a la red, Bastet hilaba realidades como parte de su rutina.
Inquieta por saber que su caso estaba en revisión, no percibió la interferencia que su acompañante, el ensamblado amorfo, generaba al conectar su puerto dorsal.
Durante un instante, su identidad se volvió difusa: parecía ser hackeada, pero aún conservaba el control de la realidad que hilaba.
Lo comprendió de inmediato: una puerta abierta, un error que debía aprovechar.
Ingresó a la red de los operarios de juicios y asignaciones camuflada como una entidad de deseo inapropiado, justo cuando su caso sería clasificado.
Pausó la realidad del encargado y, en un gesto irreversible, habitó su cuerpo como huésped.
Marcó el registro “Incidente de los Bigotes” como error del sistema, lo archivó y devolvió el control.
La red detectó la intromisión, pero al identificarla como una perturbación de deseo, simplemente la expulsó: una línea de código por depurar.
—¿Qué acabo de hacer? —pensó Bastet mientras su camuflaje se deterioraba.
Su cuerpo, en la estación de hiladores, se arqueó, erizando la espalda.
El ensamblado amorfo liberó su terminal; todo parecía calmo otra vez.
Desde ese instante, Bastet entendió que había cometido la METEDURA DE PATA más peligrosa de su existencia…
o quizás había movido las piezas hacia una revelación inevitable:
corregir el registro de sí misma.

Bastet traza un mapa estratégico donde indica todas las partes relacionadas. Dibuja conexiones, rutas posibles, anillos de jerarquía, implicación, oposición y aliados.
Al terminar, el trazo se multiplica en un arabesco que parece respirar: cientos de redes y caminos, más allá de un único plan, conforman el ORNAMENTO que optimizará su futur
Bastet traza un mapa estratégico donde indica todas las partes relacionadas. Dibuja conexiones, rutas posibles, anillos de jerarquía, implicación, oposición y aliados.
Al terminar, el trazo se multiplica en un arabesco que parece respirar: cientos de redes y caminos, más allá de un único plan, conforman el ORNAMENTO que optimizará su futuro inmediato.
—Sólo queda realizarlo antes de que termine por salir lo que llevo dentro. No hay tiempo que perder.

Educar a los recién llegados a la red de la ciudad era tarea de los hiladores de alto nivel. Paso a paso, revelaban los límites y potencias de vivir conectados, hasta que el recién llegado estuviera listo para ser habitado. El “TRATO” debía parecer un privilegio: una muestra de crecimiento y sumisión voluntaria.
En su rutina de hiladora, B
Educar a los recién llegados a la red de la ciudad era tarea de los hiladores de alto nivel. Paso a paso, revelaban los límites y potencias de vivir conectados, hasta que el recién llegado estuviera listo para ser habitado. El “TRATO” debía parecer un privilegio: una muestra de crecimiento y sumisión voluntaria.
En su rutina de hiladora, Bastet habitaba a una tutora guiando a su aprendiz —un ser natural oruga evolucionado— en la zona más concurrida de la ciudad. De pronto, la conexión comenzó a fallar. Bastet avanzaba con dificultad, rezagada. Pensó en reiniciar el enlace, pero lo que apareció en las pantallas lo explicaría todo.
La transmisión mostraba la captura de una ensamblada legendaria: La veterana fusionada, caminando hacia la zona de reclusión en periferia de la ciudad. No parecía una prisionera, sino una deidad. Ningún oficial se atrevía a tocarla. La multitud aplaudía el espectáculo: la propaganda perfecta de una ciudad segura.
Sin embargo, Bastet percibió otra cosa. La red estaba en modo de defensa, intentando hackearla, someter su cuerpo, hacerla huésped del “TRATO de la ciudad”.
—Nadie captura a un ser como ella... ¿qué TRATO puede querer alguien así de esta ciudad? —
susurró, comprendiendo que no era un buen momento para reiniciar la conexión.

Los festejos en la ciudad sumados a la inestable conexión de la red estaban alcanzando un punto crítico, lo que llamó la atención de un grupo de oficiales de la red. Los operarios del sistema no eran accesibles ni sociables, controlaban las anomalías internas, y protegen los limites obrantes de la red. Solo se conocía que funcionaban bajo
Los festejos en la ciudad sumados a la inestable conexión de la red estaban alcanzando un punto crítico, lo que llamó la atención de un grupo de oficiales de la red. Los operarios del sistema no eran accesibles ni sociables, controlaban las anomalías internas, y protegen los limites obrantes de la red. Solo se conocía que funcionaban bajo un estricto protocolo de hostilidad hacia el resto de los usuarios de la red y principalmente entre ellos.
Eran escogidos por su apariencia gélida, glacial, ártica, distante. Y el peso del sistema los absorbía, aplastando cualquier vestigio de comunidad que expresaran, "compartir es debilidad porque seré lo que colonice".
Bastet vio la primera grieta. Su rutina de monitoreo (camuflada por el ser amorfo) del operador de la red que ella habitó ciclos atrás, revelo un secreto invaluable. Una vulnerabilidad legitima que solo el lenguaje del ártico sabe ocultar. Ni la red, ni el gobierno manejaban este archivo que se fraguado en silencio invernal. El operario, notablemente conmovido por la rápida escalada del caos, activó un patrón de acceso en su cuerpo y extrajo del interior de una de sus articulaciones una memoria de ubicación. Revisó que estuviera intacto, y lo sumerge de vuelta en otra cavidad en su pecho, salvaguardándolo con un nuevo patrón, de seguridad biológica extrema. Susurró un dialecto propio del ártico. Que el ensamblado amorfo tradujo al instante,
"Amor ANILO".
-¿Por qué un dispositivo con la ubicación exacta del ser PEDI comunicador, y mencionar el nombre de otro funcionario tras la palabra amor? El teatro se desnuda lento, inevitable.
Pensó Bastet forzando su astucia felina a la máxima potencia.

Menuda sorpresa cuando el ensamblado amorfo adoptó la corpulencia de un oficial, pero uno en específico ANILO. RIVAL absoluto del operario que ocultaba la ubicación del ser PEDI comunicador. La oficial orca que fue corrompida y separada de la red como paso con Ciervo, había revelado su entidad natural, expuso lo oculto. Viendo a ANILO fre
Menuda sorpresa cuando el ensamblado amorfo adoptó la corpulencia de un oficial, pero uno en específico ANILO. RIVAL absoluto del operario que ocultaba la ubicación del ser PEDI comunicador. La oficial orca que fue corrompida y separada de la red como paso con Ciervo, había revelado su entidad natural, expuso lo oculto. Viendo a ANILO frente a ella en su mente se repetía una y otra vez "Amor ANILO". Como un mensaje de conexión que se repite hasta que encuentra el puerto abierto. Como una tensión extraña la hacía revivir el último momento con ciervo que al despedirse le dijo lo prohibido: ¡Te recuerdo!
Como un rayo la revelación llegó, lo prohibido se mostró, los enlaces se establecieron -"Estos rivales, ¡Eran amantes”! él ocultaba la ubicación del ser PEDI comunicador para usarlo en restaurar a su amada.
Al salir del juicio de Cierre de ANILO, días después de su separación de la red, en el pasillo de la corte, el operario se encuentra la diminuta figura de una hiladora con uniforme de superior. Le bastaba con mirarla una vez para sancionar su osadía de entrar a la corte cuando un operario de la red transitaba. Pero Bastet no lo miraba, sabía que no debía hacer contacto visual. Susurró el nombre "ANILO" y apareció de entre el humo glacial y el aire condensado la ORCA encarnada por el ensamblado amorfo. Interponiéndose, intervino más que la atención que buscaba castigar a Bastet. El ser amorfo a través del monumental cuerpo de la orca sostuvo la mirada conmovida y desorbitada del operario.
-Lo que no has hecho tú… lo haré yo. Yo te devolveré tu amor. Extraeré al ser PEDI comunicador. ¡Pásame esta copa! -
Bastet hizo lo impensable, con esas palabras derritió el hielo, desmanteló la más alta seguridad biológica y obtuvo la voluntad abisal que ocultaba el frio del oficial.
él sumido en puro desconcierto y culpa le entrego el dispositivo de ubicación a los intrusos. Y mientras se alejaban, el frío del operario ya no era defensa:
era duelo.

"Puedes ser un alto funcionario, un hilador de realidades, el que organiza las rutinas de los demás incluso el silencioso arquitecto de todo lo que te rodea, hasta que un documento, un archivo que no conocías te describe, se convierte en el espejo de potencias y te refleja te desarma desde adentro, no como el organizador, el autor o el q
"Puedes ser un alto funcionario, un hilador de realidades, el que organiza las rutinas de los demás incluso el silencioso arquitecto de todo lo que te rodea, hasta que un documento, un archivo que no conocías te describe, se convierte en el espejo de potencias y te refleja te desarma desde adentro, no como el organizador, el autor o el que controla, porque no refleja lo que haz hecho, sólo quién realmente eres."
-Este es el momento de cambiar el futuro-
Bastet no era Bastet, era la organizadora del ataque a la antena de transmisión que sucedió ciclos atrás, la responsable de ocultar los fluidos del ser PEDI comunicador que se liberaron en el ataque.
Y algo más perturbador que aún no les puedo decir.
Estamos en presencia de un ser PEDI biológico.
Código encriptado en el dispositivo de ubicación que ocultaba el oficial, descifrado al contacto con entidad PEDI.

"Acceso garantizado"
al cubículo de Hiladora de realidades. El sistema la reconoce como ser PEDI pequeño, sin saltar las alarmas. Dentro, los cubículos aún respiraban como si nada ocurriera afuera. El sistema no entendía la diferencia entre un hilador y un intruso, sólo obedecía el contacto.
Pero el contexto había cambiado drásticamente.
"Acceso garantizado"
al cubículo de Hiladora de realidades. El sistema la reconoce como ser PEDI pequeño, sin saltar las alarmas. Dentro, los cubículos aún respiraban como si nada ocurriera afuera. El sistema no entendía la diferencia entre un hilador y un intruso, sólo obedecía el contacto.
Pero el contexto había cambiado drásticamente. La continua desviación de las conexiones de red para potenciar el exiguo ataque con intento de hackeo del cuerpo de la ensamblada legendaria, recluida en la periferia de la ciudad, estrujaba las posibilidades de seguridad internas. El gobierno pedía un respaldo que la red no estaba ofreciendo. La propaganda de CIUDAD SEGURA se deshilachaba como ropa vieja entre la masiva solicitud de asilo a pobladores de ciudades cercanas, viajeros fascinados por el mérito que significaba atrapar a un veterano de la guerra contra los seres PEDI, además una lista interminable de nuevas aplicaciones por unirse a la red y ser habitados. Las calles se convirtieron del júbilo al disturbio, escalando rápidamente al caos sin contención, ni respaldo por parte de seguridad de la red.
Cuando fueron activados los primeros cubículos de la superficie para HILADORES DE REALIDADES, era libres de acceso a réplicas, restauradores, incluso seres PEDI pequeños. Pero las narrativas sociales se "simplificaron", limitando la activación y acceso exclusivo a hiladores de realidad que fuesen restauradores. El resto era ilegal, Blas era ilegal. Pero en días confusos donde el caos mancillaba la ciudad, el acceso se había reiniciado, se liberaron nuevamente los puertos a Replicas, incluso a seres PEDI pequeño.
Bastet no fue reconocida como RESTAURADORA, sólo el BOTÓN de "ser PEDI pequeño" le dio acceso. Bastet obtuvo acceso como "BLAST" pero la inestabilidad de LA RED no advirtió el peligro, su Némesis declarado estaba en la masividad de nuevos pobladores rasgando el orden de las calles y la invicta reclusa que, en una prisión de la periferia, juzgaba al poder con su sola presencia.

Desde lo alto de una grúa, Bastet seguía por última vez el libreto. A duras penas hilaba la realidad de un operario de máquinas. Pero algo que nadie más veía flotaba frente a ella. Salió de la cabina, dio una arqueada hacia el vacío, y comprendió que "lo esencial era invisible para los ojos" de un restaurador.
Vivir en cajas, apilados en
Desde lo alto de una grúa, Bastet seguía por última vez el libreto. A duras penas hilaba la realidad de un operario de máquinas. Pero algo que nadie más veía flotaba frente a ella. Salió de la cabina, dio una arqueada hacia el vacío, y comprendió que "lo esencial era invisible para los ojos" de un restaurador.
Vivir en cajas, apilados en bloques llamados edificios. Seguir direcciones que no conectan llamadas calles. Monumentos del pasado, Plazas de creyentes, fábricas del futuro, bancos, bibliotecas, todo medido por humanos extintos que desde la ausencia inspiran las rutinas de sus restauradores.
Los seres PEDI pequeños no fueron apartados. Ellos solos abandonaron lo trivial.
-Ver más allá, oler más lejos y profundo, tocar el aire, oír los pensamientos, saborear la derrota. Nada de eso cabe en el canon S5 de un Restaurador. Los que siguen una narrativa social mínima: Pobladores habitados, hiladores que garantizan la paz, una red que aprisiona y consuela con el olvido, un gobierno que compite por ostentar la ciudad más segura.
Encima de la ciudad flotaban luces. Luciérnagas que más nadie veía. Hablaban en frecuencia PEDI, una voz que ni siquiera "Bastet" podía oír…
pero "Blast" sí.
El dispositivo había revelado más que su secreto:
Blast veía en el aire las coordenadas del ser PEDI comunicador. Ocultas para la red, pero no para la esencia. La red permanecía muda. El cielo, sin embargo, estaba lleno de voces.

Al frente de unas instalaciones en ruina, no era Bastet la hiladora de la rutina de un individuo en particular, estimulando la sumisión al gobierno.
Era Blast, hilando la realidad subversiva de las multitudes. Habitando el cuerpo de una restauradora vaciada, escribía con su látigo las últimas reglas del orden:
Ser aplastado, diluido, reci
Al frente de unas instalaciones en ruina, no era Bastet la hiladora de la rutina de un individuo en particular, estimulando la sumisión al gobierno.
Era Blast, hilando la realidad subversiva de las multitudes. Habitando el cuerpo de una restauradora vaciada, escribía con su látigo las últimas reglas del orden:
Ser aplastado, diluido, reciclado por la multitud que buscaba la paz y la seguridad proclamada en la ciudad.
Detrás de ella, oculto entre escombros, el ser PEDI comunicador no escuchaba a una hiladora de realidades corrompida: sentía la voz del ser PEDI biológico, en su narrativa de salvación de la esencia.




La araña, como la última medida del gobierno, se expandía desde todas partes, en todas direcciones, simulando físicamente las conexiones de la red.
El caos apenas comenzaba a ver el clímax de su propia crueldad. En varios puntos de la ciudad, los disturbios cobraban una voz propia:
exigían conexión, pedían protección… pero decían fuego.
Los
La araña, como la última medida del gobierno, se expandía desde todas partes, en todas direcciones, simulando físicamente las conexiones de la red.
El caos apenas comenzaba a ver el clímax de su propia crueldad. En varios puntos de la ciudad, los disturbios cobraban una voz propia:
exigían conexión, pedían protección… pero decían fuego.
Los incendios tomaban el control de los edificios, y como una extensión de la red invisible, la araña sometía físicamente las calles. Llegaba para contener, reprimir, dividir las manifestaciones.
Bastet hacía silencio.
Blast actuaba.
Entró en la ruina que contenía al ser PEDI comunicador; lloraba al verlo quemarse, diluirse, esfumarse sin poder escapar.
Pero solo un ser PEDI sabe cuidar a otro PEDI.
Blast extrajo un fragmento vital, lo guardó, y dejando que el resto se perdiera, salió de allí.
Todo lo que terminaba daría paso al nuevo poder que pronto cobraría forma.

No eran diferentes cuando se unieron; compartían la misma esencia.
Un ser Biológico,
uno Hidrológico,
y uno Comunicador,
-todos PEDI-
conectados donde la RED los había seccionado.
Blast, atraída por la fusión, liberó al ensamblado amorfo, que usando los fluidos del ser comunicador expandió sus potencias. Bajo una promesa
—“nuestra esencia
No eran diferentes cuando se unieron; compartían la misma esencia.
Un ser Biológico,
uno Hidrológico,
y uno Comunicador,
-todos PEDI-
conectados donde la RED los había seccionado.
Blast, atraída por la fusión, liberó al ensamblado amorfo, que usando los fluidos del ser comunicador expandió sus potencias. Bajo una promesa
—“nuestra esencia será reescrita con este viaje”—
activó una señal nueva: ilegible, ENIGMÁTICA, atemporal, viva.
Un acceso inverso al Código mismo.

Esta historia se escribió al revés.
Cada día fue una capa del código de Bastet reescribiéndose en la red.
-La realidad nos ve como las capas de una CEBOLLA, en ella misma. -
La conexión entre los tres PEDI —biológico, hidrológico y comunicador— abrió un potencial que ningún gobierno había registrado.
Capa 1 el "Incidente del Bigote". Donde
Esta historia se escribió al revés.
Cada día fue una capa del código de Bastet reescribiéndose en la red.
-La realidad nos ve como las capas de una CEBOLLA, en ella misma. -
La conexión entre los tres PEDI —biológico, hidrológico y comunicador— abrió un potencial que ningún gobierno había registrado.
Capa 1 el "Incidente del Bigote". Donde Bastet atravesó la realidad, Blast habitó al andrajoso y al conejo en simultáneo.
Capa 2 Blast habita al alfa de las Mantarrayas para atacar la antena donde Bastet trabajaba y liberar los fluidos del ser PEDI comunicador.
Capa 3 Blast habita a Ciervo y a la operadora Orca, alterando sus naturalezas, al ponerlos en contacto con el fluido del ser PEDI comunicador.
Capa 4 El amorfo del mercado, habitado por Blast conecta a Bastet con los restos de los otros ensamblados.
Capa 5 El vendedor de baúles bajo la influencia de Blast traslada la esencia del PEDI comunicador, manteniéndola oculta de la Red.
Cada capa es una línea de Código viva. Cada escena, una línea reescrita. Retornando al punto donde comenzó el viaje en reversa sobre el código acordaron que Blast quedara al cuidado del PEDI comunicador.
La restauración está completa… por ahora.

El cuerpo de un hilador vaciado suele vagar por las zonas periféricas de la ciudad, buscando propósito tras ser reescrito y preparado como huésped.
Su código inicial le ordena “hacer una vida propia”, aunque eso ya no signifique nada.
El cuerpo de Ciervo, en cambio, permanecía en los límites del gobierno.
Abandonado, su forma se había
El cuerpo de un hilador vaciado suele vagar por las zonas periféricas de la ciudad, buscando propósito tras ser reescrito y preparado como huésped.
Su código inicial le ordena “hacer una vida propia”, aunque eso ya no signifique nada.
El cuerpo de Ciervo, en cambio, permanecía en los límites del gobierno.
Abandonado, su forma se había consumido hasta el extremo.
Bastet, a la espera de la reestructuración de los accesos del nuevo régimen, lo encontró en una de sus caminatas por las calles que aún se consideraban seguras.
Se acercó a ese ser casi disuelto, Esquelético, que parecía esperar algo más allá del ciclo, un lazo invisible tensado por la esperanza.
—Ciervo… ¿Qué haces aquí?
Él solo veía a un funcionario acercarse con insistencia.
Aquel tono familiar, envuelto en una fragancia imposible, le provocó miedo.
Respondió con voz débil, temeroso de ser culpado por los disturbios:
—No he hecho nada. Solo deseo soñar.
Pero su frase no la detuvo.
Bastet se inclinó aún más.
Él levantó la mano y, con su último esfuerzo, trazó la señal de olvido:
—No le recuerdo.
Bastet se irguió. Sin darle la espalda, comenzó a alejarse.
Sintió algo desprenderse de su piel.
Sus bigotes cayeron.
"La Red no destruye el amor.
Solo lo confunde,
hasta que parezca ilegítimo."

Bastet, sometida al juicio del nuevo régimen, protagoniza la ceremonia con su uniforme oficial de Removida.
En una de las salas del recinto de operaciones de la red, comparece sola ante sus subordinadas, bajo un halo simbólico con forma de "Y" invertida que reproduce la red: el brazo legítimo del poder.
Por "supuesta revelación de identid
Bastet, sometida al juicio del nuevo régimen, protagoniza la ceremonia con su uniforme oficial de Removida.
En una de las salas del recinto de operaciones de la red, comparece sola ante sus subordinadas, bajo un halo simbólico con forma de "Y" invertida que reproduce la red: el brazo legítimo del poder.
Por "supuesta revelación de identidad fuera del canon S5 "—pero sin pruebas, testigos ni registros probables—, se le remueve de su cargo como alta hiladora, como única medida posible, a modo de lección.
Medida permanente, en espera de la presentación de una reliquia (fragmento de ser PEDI) que la represente en su apelación.
Una vez más, el poder se restituye:
con la esperanza como ley, el miedo como horizonte, y sus crímenes sepultados bajo la promesa de seguridad.

Bajo el nuevo régimen los fatuos intentos en colonizar el cuerpo de la ensamblada legendaria quedaron terminados. Contando que solo trajo destrucción y evidencia de vulnerabilidad estructural en la red. En secreto Bastet encubierta por el gobierno escoltaría fuera de la ciudad a la reclusa.
"Nada saben ellos de ti" - Le dijo la legendaria
Bajo el nuevo régimen los fatuos intentos en colonizar el cuerpo de la ensamblada legendaria quedaron terminados. Contando que solo trajo destrucción y evidencia de vulnerabilidad estructural en la red. En secreto Bastet encubierta por el gobierno escoltaría fuera de la ciudad a la reclusa.
"Nada saben ellos de ti" - Le dijo la legendaria a Bastet al verla por primera vez. -"Solo un veterano que ha combatido frente a frente a seres PEDI puede ver más allá de lo que aparentas, Blast".
Bastet notablemente incomoda, pero siguiendo el protocolo: -estoy limitada a ser tu camino hasta fuera de la ciudad, lo que ves o sabes ya no es relevante, puede reservárselo. Solo las reliquias son notables de ahora en adelante.
Sé de un fragmento PEDI, lo que ahora llaman -una reliquia-. acompáñame mas allá de la ciudad y será tuyo, Blast. Podrás volver al juego de los hiladores y su red de estambres.
Bastet habiendo logrado un acuerdo oportuno aceptó la aventura sin más reparos. Tomó una mochila roja para traer de vuelta la reliquia (su carta de apelación) y guio a la ensamblada por pasadizos y callejones fuera del ojo público, pero bajo el monitoreo constante de la nueva Red. Quedando nuevamente VACANTE la prisión de la periferia.
¿Por qué la veterana habría solicitado exclusivamente a una alta funcionaria como condición para dejar la ciudad? ¿En qué sospechosa realidad estará hilándose esta alianza inesperada que Bastet aceptó tan confiadamente? El nuevo gobierno la había destituido, pero la nueva red tenía otro guion, un hilo nuevo para ella.

Bajo la nueva Red se ejecutaba una rutina:
Corrigiendo irregularidades… clasificadas como errores:
anomalía de hiladores.
(beso de madre conejo a conejo pequeño con intervención de _bigotes_)
Para el no iniciado la sola idea de reconocimiento, es el premio. La duda es una semilla que da sus frutos cuando olvidas lo que sentiste, confund
Bajo la nueva Red se ejecutaba una rutina:
Corrigiendo irregularidades… clasificadas como errores:
anomalía de hiladores.
(beso de madre conejo a conejo pequeño con intervención de _bigotes_)
Para el no iniciado la sola idea de reconocimiento, es el premio. La duda es una semilla que da sus frutos cuando olvidas lo que sentiste, confundiendo el recuerdo entre el placer y el deseo de ser visto, ser habitado por el sueño del otro.
- “Repite después de mí, esta es mi corona.” decía el andrajoso, haciendo el ademan de coronación al conejo pequeño, y todos los presentes siguiendo el juego reaccionaban sonriendo, celebrando y reconociendo la premiación.
El instante dejo de ser imaginado para convertirse en un grato recuerdo de ovación publica. El pequeño por una fracción de ese ciclo sin ser iniciado fue habitado, no por hiladores por el deseo de los demás. Su iniciación era en la red invisible de la emoción, del reconocimiento, su enlace fue la satisfacción, una sensación que no había cambiado desde la era de los humanos extintos.
Ser visto es el premio por dejar de ser sentido.
La nueva red reescribió corrigiendo el evento, de supuesta anomalía de hiladores _bigotes_
a
efectiva satisfacción por reconocimiento público.
El beso como premio y corona a la vez.
Hiel

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